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jordan shmulyck

Un poco de historia

Hoy en día el uso de productos cosméticos forma parte de nuestra rutina diaria, es un hábito más como el de lavarse los dientes, peinarse o comer. Damos por hecho que todo el mundo a nuestro alrededor utiliza estos productos no solo para la higiene sino también para el cuidado de la piel, ya sea una crema hidratante para el rostro o el cuerpo, una crema antiedad...y cada vez son productos más avanzados y sofisticados que consiguen resultados extraordinarios.

Podríamos pensar que su uso es algo relativamente actual, algo "de nuestro tiempo" pero lo cierto es que tenemos que remontarnos a tiempos prehistóricos para encontrar los primeros "cosméticos" En esos tiempos ya utilizaban minerales, plantas y animales para crear pastas coloreadas como las que se han encontrado en recipientes de hueso. Probablemente los usaran para proteger su cuerpo de los rayos solares, por lo que estaríamos ante el primer protector solar.

Pero fue el Antiguo Egipto la verdadera cuna de la cosmética. A través de las momias y sus equipos mortuorios, así como de los escritos de algunos papiros, sabemos que hombres y mujeres empleaban pigmentos para colorear sus labios y mejillas. Pintaban sus ojos y perfilaban sus cejas, teñían sus cabellos y usaban aceites para mantener la piel hidratada y tersa. Cleopatra, cuya inigualable belleza es famosa en el mundo entero, utilizaba leche de burra y miel para tener una piel sedosa. 

                                                                                  

 

El jabón también fue empleado por los egipcios para la limpieza y los baños rituales, así como el uso de bolas de incienso a modo de desodorante. El afeitado y la depilación estaban a la orden del día puesto que el pelo era considerado impuro. 

La cosmética tenía una fuerte vinculación con lo divino y la consideraban una vía para acercarse a sus dioses, de ahí que fueran tan avanzados en el uso de productos de esta índole.

 

En Grecia la higiene corporal era una práctica habitual y se daba mucha importancia a la apariencia. Figura esbelta, cutis blanco, melena rubia...era el canon de belleza por excelencia en aquella época y ello se conseguía con el empleo de ceras y albayalde para blanquear el rostro o vinagre y manzanila molida para aclarar el cabello.

                                                                         

 

En Roma ya aparecen ungüentos que se utilizan no solo como cosméticos sino también como medicamentos.

En la Edad Media, y por influencia del cristianismo, los cosméticos caen en desuso pero en el Renacimiento se vuelve a la ostentación y al lujo a imagen y semejanza de todo el movimiento artístico italiano. Así, se dio un aumento de aceites y perfumes, se usaban tratamientos a base de agua de rosas y mascarillas con clara de huevo para alisar las arrugas. Uno de los avances más notorios de esta época fue la popularización de los perfumes en solución alcohólica. La falta de higiene era muy grande y se empleaban los perfumes para ocultar el mal olor.

 

Durante los siglos XVII y XVIII la cosmética se centró en exaltar la belleza femenina: cabelleras largas y rubias que se teñían con lejía y rostros y escotes que se blanqueaban con sustancias corrosivas o con polvos de arroz. Llega también la fiebre del colorete, hay gusto por los vistoso lunares, que se dibujan sobre el rostro, y los labios se pintan en forma de corazón.

                                                                               

 

Durante el siglo XIX ya surgirán pequeños comercios dedicados a la cosmética, algunos de ellos han llegado a nuestros tiempos y se han convertido en gigantes y en el sigloXX grandes científicos estarán al servicio de la cosmética, desarrollando fórmulas avanzadas e innovadoras que han cambiado los hábitos de los consumidores.

Es en esta época y alentado por la aparición del cine en color, cuando se crean el "font de teint" o base de maquillaje, los esmaltes de uñas, los sérum...

En los 50 surgirá la primera línea de cosmética masculina y el los 80 aparece el colágeno, aunque ya se había empleado en algunas fórmulas a lo largo de los años 70.

                                                                   

 

Hoy en día, la tecnología y los avances científicos nos permiten crear productos eficaces para problemas muy específicos de nuestra piel.

En Jordan Shmulyck trabajamos día a día para crear productos de primera calidad, basados en los conocidísimos beneficios que los minerales y los barros del Mar Muerto tienen sobre nuestro cuerpo. Una extensa gama de cosméticos que cubren las necesidades que nuestra piel y nuestro cabello reclaman. 

Te invitamos a que des una vuelta por nuestra web y descubras todo lo que nuestra firma tiene para ofrecerte. ¡Seguro que encuentras el producto que andabas buscando!

¡Feliz miércoles!